Está aquí, a punto de salir.
Sin embargo, me siento nervioso e indeciso.
Se hacen largos estos últimos días de espera. Estoy deseando tener el nuevo libro entre las manos. Y no por vanidad - que imagino que algo de ello habrá- sino por cerrar un círculo, para poder compartirlo, como un trozo de pan, con los demás.
Atrás han quedado redacciones nerviosas y nocturnas, correcciones de amigos siempre amables, rechazos y silencios de muchas editoriales...
Pero el libro, por fin, encontró su salida. Alguien confió en él y se arriesgó.
Por eso, desde aquí, quiero darle las gracias. No hace falta decir su nombre. Él ya sabe quién es.
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