Mostrando entradas con la etiqueta Sácame de aquí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sácame de aquí. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de marzo de 2011

SÁCAME DE AQUÍ / CESAR FERNÁNDEZ GARCÍA

Por cortesía del autor, la editorial San Pablo me manda una de sus últimas novedades: ¡Sácame de aquí!, escrita por César García Fernández.
Se trata de un libro pequeño como un ratón, pero que servirá de antídoto contra el aburrimiento a centenares de niños.
Estoy seguro de ello.
En la novela podemos encontrar cuadros mágicos, bosques misteriosos, castillos y princesas que necesitan ser rescatadas, malvados gatos en busca de lobos, dragones que vuelan por el aire...
El libro desborda imaginación y entusiasmo. El tono elegido es alegre y divertido. Muy rápido, porque el protagonista  apenas tiene tiempo. Debe resolver deprisa todas las pruebas que se encuentra por el camino, como si esbozara dibujos.
El libro nos recuerda que la imaginación es mágica. Dos rotuladores bastan para liberarla.

lunes, 14 de febrero de 2011

¡Sácame de aquí!

Tengo el gusto de presentaros ( y creo que en primicia) la última novela del escritor César Fernández García.
Si la memoria no me falla, es la primera obra infantil publicada por el autor con la editorial San Pablo. Estoy deseando leerla, ya que esta vez no he podido disfrutar de la lectura de su manuscrito.

Os dejo el texto de la contraportada como aperitivo. Dentro de muy poco, cuando acabe este mes de febrero, podréis encontrarla ya a la venta.
¡Enhorabuena, César!


¡Sácame de aquí!

Texto de César Fernández García
Ilustraciones de Susana Rosique


Benjamín es un ratón inteligente y despierto que tiene mucha imaginación y le encanta dibujar. Pero no tiene paciencia. Por eso, cuando sus padres hablan y hablan sin parar con el vendedor de la tienda de ordenadores, no tiene más remedio que recorrer el local deseando que terminen pronto. Entonces, oye una voz que le llama pidiéndole ayuda...

¡Acompaña a Benjamín en sus mágicas aventuras!


«De repente oí una voz.

—¡Sácame de aquí, por favor!

Me puse en pie de un salto. Miré alrededor. No se veía a nadie.

—¡No te vayas! Necesito que me liberes. Estoy aquí.

La voz había sonado tan tierna como un queso de bola».